Cuanto más cuestionado está Ronaldinho en el Barcelona, más ilusionados están en Milán. Y es que allí tienen el convencimiento que las desgracias culés son sus mayores aliadas para hacerse con el jugador brasileño
En
Milán se frotan las manos. Cada vez que les llega una noticia con algo negativo sobre
Ronaldinho y el Barcelona, más contentos están ellos.
Silvio Berlusconi está acostumbrado a tener prácticamente todo lo que se propone y ahora quiere a
Ronaldinho. Pero sabe que para conseguirlo
necesita que en Barcelona haya mal rollo. Porque es consciente que si
Ronaldinho está contento en el Barcelona y el Barcelona está contento con Ronaldinho, pocas opciones tiene de conseguir el fichaje.
Pero la realidad es que esta situación no se da actualmente.
Ronaldinho dejó que después del partido contra el Madrid sus compañeros dieran la cara ante los medios de comunicación y mientras los de siempre (
Valdés, Iniesta, Xavi...) daban sus explicaciones, él y su amigo
Deco ya estaban pasando de todo en el aeropuerto esperando un avión privado que les llevaba a
Brasil. Allí,
Ronaldinho fue abucheado e incluso insultado por los aficionados. Poco antes, en el campo, también había recibido pitidos por su mal juego. Y eso que antes del partido, en un último acto de fe, la afición había coreado su nombre a ver si se animaba. Pero nada de nada.
Así las cosas, en el
Milan esperan que Ronaldinho reflexione estos días en Brasil y que cuando regrese el sábado a
Barcelona dé señales de vida. Según cuál sea el estado de ánimo del brasileño,
Berlusconi verá que hace. Una opción es lanzarse ya ahora a la piscina e ir a por él. La otra es esperar que con el paso de los meses la relación
Barça-Ronaldinho empeore aún más y entonces, a final de temporada, quizá poder ficharle por un precio ahora inimaginable.