"Me han dado sus explicaciones y me han convencido", dice el técnico.
Se acabó la polémica. Frank Rijkaard dio por zanjada ayer la crisis propiciada por Ronaldinho, Deco y Márquez, al incorporarse con retraso a los entrenamientos tras las vacaciones de Navidad, y no quiso dar más trascendencia a una situación que no es nueva en la historia del club (llena de actos de indisciplina), pero quizá sí la primera que se resuelve de una forma tan plácida, por lo menos de puertas afuera. Y en esto el entrenador holandés ha sabido distanciarse en las formas respecto de otros técnicos azulgranas, aunque es posible que la procesión vaya por dentro. Pero no sale de ahí.
"Me han dado sus explicaciones y me han convencido. Cuando hay justificaciones convincentes no hay motivos para enfadarse", afirmó tajantemente el entrenador azulgrana cuando le preguntaron por los motivos del retraso de los jugadores, a los que no aplicará ningún tipo de sanción. "Lo estoy gestionando a mi manera. Es un caso aislado que solo sucede una vez al año. Puedo vivir con esto", añadió con retranca Rijkaard, quien agregó: "Si empiezas con las multas, tienes que estar atento cada día y se trata de un caso aislado. Cuando alguien siempre llega tarde no tiene derecho a estar en el equipo, pero esto no vale para este grupo de jugadores. Estamos exagerando".
El preparador, que mantuvo un tono muy suave durante la rueda de prensa, no tuvo reparos en justificar a Ronaldinho y Deco (el caso de Márquez ha tenido menor trascendencia). Del primero dijo que consideraba "normales" los retrasos que había tenido con los vuelos, algo que, agregó, ha vivido "muchísimas veces".
Cuando se refirió a Deco, se puso serio. "Sus razones son convincentes y privadas. Tenía motivos para llegar tarde", dijo el técnico, quien consideró lógico el enfado del portugués. "A veces la gente habla sin saber lo que ha pasado", refiriéndose al ingreso de la esposa del jugador en un hospital de Sao Paulo por problemas con su embarazo.
El entrenador azulgrana dijo que no se sentía defraudado a pesar de haber dado un día más de vacaciones. "Tomé esta decisión para que los jugadores suramericanos pudieran celebrar el Fin de Año con su familia". Tampoco consideró que la actitud de los jugadores haya sido una falta de respeto al socio.