El público ya coreó su nombre ante el Zaragoza y ahora él quiere que le aplaudan sobre el terreno de juego
El Barcelona afrontó ayer su primer desplazamiento en la Champions League con las maletas cargadas a base de talento, gol, competitividad, presión, contundencia y, también de nuevo, una tremenda sonrisa: la de Ronaldinho. Después de haberse perdido tres partidos de Liga por una sobrecarga en el gemelo que ya es cosa del pasado (Sevilla, Zaragoza y Levante), el brasileño volvió a sonreír ayer como en sus mejores tiempos y lo hizo al salir al campo de entrenamiento del Gottlieb-Daimler Stadium para ejercitarse con el resto de sus compañeros. Dice siempre Ronaldinho que solamente se encuentra bien cuando tiene un balón en los pies, que no le gusta perderse ningún partido y que la Champions es una competición especial. De ahí la alegría que ayer repartió a diestro y siniestro el crack blaugrana: vuelve al ruedo y lo hace en la cita que más motiva a cualquier futbolista, el escenario más exigente y a la par el que mejor luce: la Champions.
Ronaldinho difícilmente engaña y en apenas quince minutos (tiempo límite que la UEFA permite presenciar los entrenamientos en la Champions League) evidenció que la sonrisa ha vuelto al Barça. Nada más salir al terreno de juego el brasileño intercambió constantes bromas con Leo Messi y Deco, dos de sus mejores amigos en la plantilla, y también con Sylvinho. En el rondo de calentamiento continuó el buen humor.
Ronaldinho formó (como acostumbra) con algunos de los cracks de la plantilla: Henry, Messi, Deco y los futuribles Bojan y Giovani que ya maravillan en el presente; todos ellos casi hicieron enloquecer a Eusebio, que formaba en el medio y no pudo impedir que sus pupilos encadenaran veinte toques con la cabeza. Los jugadores, con Ronaldinho al frente, estallaron en una carcajada que confirmó que los peores momentos ya han pasado.
El brasileño se mostró muy participativo en un entrenamiento relajado y también estuvo departiendo en francés con otra de las estrellas de Frank Rijkaard, Thierry Henry, ansioso por brillar en la única competición que le falta en su palmarés. El brasileño ya ha hecho borrón y cuenta nueva con estas últimas semanas y está feliz por poder volver a la competición y demostrar que es el de antes. La afición lo tiene claro y ya le coreó ante el Zaragoza. Ahora quiere aplaudirle en el campo.