El crack parece haberle dicho adiós al gimnasio y está dispuesto a volver a ser el mejor del mundo cuanto antes
Parece que el trabajo oscuro y desagradecido del gimnasio ya ha pasado a ser historia. Ahora Ronadinho ha decido demostrar a todo el mundo que está como una moto. En las pruebas médicas que se sometió ayer, junto al resto de su grupo integrado por Jorquera, Sylvinho, Touré Yaya e Iniesta, demostró que ha llegado como un toro, muy lejos de las discretos valores que alcanzó un año antes tras haber disputado un Mundial. Verlo ayer por la mañana correr en la cinta sin problemas y después por la tarde desarrollar toda su potencia en varios sprints mientras combinaba abdominales y flexiones sin rechistar permiten darse una ligera idea del Ronaldinho que veremos esta temporada en el Camp Nou. Y además sin perder ni un ápice de su famosa sonrisa y bromeando sin cesar con el resto de sus compañeros.
También pasaron las pruebas médicas por la mañana los otros cracks del equipo Henry y Etoo, junto al otro fichaje, Abidal. Tres auténticos portentos físicos que dieron registros inauditos tanto en la máquina de tensiomiografía -cuantifica la tensión muscular- como en el muscle lab, máquina que mide la potencia de los diferentes grupos musculares.
Mientras los cracks sudaban la gota gorda por la mañana en las pruebas de esfuerzo, los otros dos grupos - rojo y verde- se ejercitaban en La Masia. Deco, Xavi, Valdés, Thuram y los minicracks, Bojan y Dos Santos, entre otros, se sometían a una dura e intensa sesión a base de circuitos con y sin balón.
Por la tarde, eran los otros dos grupos -azul y amarillo- los que saltaban al campo de La Masia, es decir, los cracks. La expectación que se crea para ver juntos a jugadores como Henry, Etoo y Ronaldinho es tal que hasta sus propios compañeros no quien perdérselo. El jovencito Bojan Krkic, tras finalizar las pruebas médicas, quiso ser un aficionado más y de paisano, desde la valla, estuvo viendo a sus nuevos compañeros. El serbio además pudo comprobar que los cracks no respetan ni a su jefe. Frank Rijkaard osó ponerse a jugar un rondo con ellos y salió ciertamente escaldado del experimento. Y es que hasta Etoo le hizo un caño y le espetó sin miramientos: "¡Esto duele, ¿eh míster?". Todos aplaudieron la ocurrencia del camerunés, incluido el técnico.Quienes participaron en las dos sesiones en La Masia fueron los jugadores del filial, Crosas y Dimas, aunque trabajaron al margen en el entrenamiento de la tarde.
Trabajo y sacrificio parecen estar a la orden del día en la plantilla, habrá que comprobar en el futuro si también la humildad.