Ronaldinho Gaucho no pudo brillar en un Brasil nefasto

El barcelonista se contagió del espíritu de Dunga y, al igual que el resto de la seleçao dio una penosa imagen

Cuando Brasil sale a un terreno de juego con el objetivo de defender el cero a cero es que algo no funciona. Ayer en Bogotá. Dunga le asestó una puñalada a todo lo que conlleva la camiseta brasileña y como consecuencia directa de su mezquino planteamiento, los artistas de esa selección no rascaron bola. Ronaldinho y Kaká, y detrás de ellos todo el equipo brasileño, jugaron un partido para olvidar ante una Colombia que mereció mejor suerte que el empate a cero con el que acabó el encuentro.

Antes de jugar su primer partido de la fase clasificatoria para el Mundial de Suráfrica 2010, Brasil tenía dos caminos. Uno lo marcó Dunga y el otro, Kaká. El seleccionador, fiel a su aguerrido espíritu de coracero del fútbol advirtió a los suyos que el partido de ayer en Bogotá era el "primero del Mundial". Kaká, que parece tomarselo todo con mucha más tranquilidad, recomendaba antes de salir a jugar que "un empate sería un buen resultado". Lamentablemente, nunca los planteamientos futbolísticos de Kaká y Dunga habían estado tan cerca.

Y es que Brasil salió a jugar al terreno de juego de El Campín sabiendo perfectamente que el diseño de la fase suramericana para clasificarse para el Mundial le favorece descaradamente. Ya que una liguilla de diez equipos en la que se clasifican cuatro favorece a Brasil, que cuando sale a jugar partidos en altura, como era el caso de ayer apuesta por especular. Y ya puede Dunga decir lo que quiera.

Los 2.640 metros de altitud de Bogotá hacen que se juegue con un 25 por ciento menos de oxígeno en el aire. Cuentan los técnicos, que los equipos que no están acostumbrados a este hecho y realizan un generoso desgaste en la primera parte, acaban siendo arrasados en el segundo tiempo. Por tanto, la experiencia de los técnicos brasileños aconsejaba jugar al ralentí los primeros 45 minutos. Pero una cosa es jugar al ralentí y la otra es pasearse lamentablemente como lo hizo ayer el Brasil de Dunga durante todo el partido.

Ronaldinho sólo tocó la bola para sacar córners y lanzar una falta lejana que atajó el portero sin problemas. Pero el crack blaugrana no era el único que se dosificó. El resto de sus compañeros estuvieron igual de indolentes. Kaká apenas rascó bola y Robinho no acabó una jugada. De las tres estrellas, el blaugrana fue el único que jugó los 90 minutos.

A favor de los brasileños jugó la falta de puntería y de malicia de unos colombianos que tuvieron el control absoluto del encuentro jugando un fútbol bonito, de toque y bien pensado, al que lamentablemente le faltaba veneno. Dunga logró lo que se proponía, que era sacar un punto de Bogotá, pero a cambio de despreciar la historia futbolistica de un país y de desaprovechar el talento de Ronaldinho.

Via | sport.es



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