El Gaúcho, que se ejercitó junto a Deco, dedicó buena parte de la sesión vespertina de ayer a puerta cerrada a ensayar las faltas a portería
Mientras sus compañeros recibían las últimas instrucciones de Rijkaard cara al encuentro ante el Alavés, Ronaldinho y Deco, los dos descartados por el técnico holandés para la Copa, seguían su plan específico de trabajo en el campo de La Masia. Pasadas las cinco y media de la tarde los dos brasileños saltaban al césped para ejercitarse junto a los preparadores físicos azulgrana. Por espacio de una hora, Deco y Ronaldinho realizaron ejercicios físicos con balón. La sesión, designada por el club a puerta cerrada para la prensa y el público en general, fue seguida de cerca por una veintena de niños. Los más privilegiados, sin embargo, fueron el hijo de Deco y su amigo, que incluso disfrutaron de lo lindo jugando con el balón sobre el mismo césped.
Ya sin nadie en el campo, Ronaldinho optó por concentrarse y empezar a pensar en lo que le espera el próximo sábado en Montjuïc ante el Espanyol. Durante 20 minutos el crack brasileño estuvo afinando la puntería en los disparos a portería con el meta del filial Urko bajo los palos. El Gaúcho promedió más de un 70% de acierto en sus chuts.
Zambrotta, a punto
Una hora antes de que Deco y Ronaldinho aparecieran en el campo de La Masia, Gianluca Zambrotta se entrenó en el mismo escenario junto al preparador físico Paco Seirul·lo. El defensa italiano, lesionado el pasado mes de diciembre en la final del Mundial de clubs de Japón en uno de sus abductores, demostró que ya está prácticamente al 100% y que, salvo sorpresa, recibirá el alta médica para entrar en la convocatoria del viernes. Zambrotta realizó una serie de ejercicios físicos con y sin balón y también disparó a portería. Oleguer Presas, otro de los lesionados que podría recuperarse para medirse a los 'periquitos' en el estadi Lluís Companys, no estuvo sobre el césped.