Toque de atención a Ronaldinho Gaucho
Ronaldinho fue llamado al orden ayer por el propio Frank Rijkaard, en pleno entrenamiento, tras comprobar la relajación y poca intensidad del brasileño a la hora de hacer los ejercicios.
Ronaldinho está jugando con fuego. El crack brasileño realizó ayer un entrenamiento tan poco intenso que hasta el propio Frank Rijkaard se vio obligado, en plena sesión, a llamarle la atención y pedirle más intensidad en su trabajo. Fue un aparte que duró poco más de treinta segundos, pero fueron más que suficientes para comprobar el rostro de preocupación del técnico holandés ante la actitud de su pupilo a pocos días del partido ante el Real Madrid. Ronaldinho escuchó con atención las quejas del técnico, pero cuando se incorporó a los ejercicios siguió bajo los mismos parámetros de intensidad que había iniciado la sesión.
¿Qué llevó a Rijkaard a dar un toque de atención a Ronnie? Pues la forma un tanto relajada que se estaba tomando la sesión matinal en el Mini Estadi, precisamente en una semana donde el Barcelona se juega la vida en el derby. Ronaldinho apareció el último en el campo y ya empezó a realizar su show particular, como si no se diera cuenta de la presencia de un sinfín de cámaras. Saludó a unos periodistas japoneses que no se habían enterado que tenían que ver el entrenamiento en la grada y no dentro del campo, luego bromeó con Cristóbal, una persona muy conocida en el club y que suele ver todos los entrenamientos, al que llegó a retar a que chutara algún balón. En el calentamiento bromeó con Sylvinho al que dedicó más de una colleja ante la estupefacción del defensa. Su obsesión con el lateral izquierdo fue en aumento. En el rondo, Sylvinho le llegó a dirigir una mirada amenazante ante la insistencia en las bromas de Ronnie.
El brasileño también dirigió su particular juego hacia Xavi, Bojan y Abidal, entre otros. Hasta se atrevió con el capitán Puyol.
Después de los rondos llegaron los remates a puerta y Ronaldinho siguió en sus trece, con una actitud extrañamente distendida y relajada, hablando sin parar y haciendo comentarios de todo. Fue entonces cuando Rijkaard, que hasta entonces se había pasado la sesión en un discreto segundo plano ya que era Juan carlos Unzué quien llevaba el peso del entrenamiento, decidió poner fin a semejante patraña y llamar al orden al brasileño. Durante poco más de treinta segundos, Rijkaard le pidió un poco más de concentración y motivación al crack, en definitiva, que se tomara un poco más en serio la sesión.
Llegó el momento del partidillo, pero nada cambió de forma sustancial. Ronaldinho imprimió un poco más de intensidad en su trabajo, pero poco más. Eso sí, en su haber realizó un sombrero al portero Albert Jorquera que levantó unos tímidos aplausos en las gradas.
En todo caso, el entrenamiento finalizó con la sensación de que Ronaldinho había bajado el pistón, como si hubiera bajado los brazos ante la sospecha de que pudiera ser el gran sacrificado en el partido ante el Real Madrid. De hecho, nos cuentan que el crack brasileño lleva varios días asegurando dentro del vestuario que se huele que el entrenador le va a dejar en el banquillo. Los compañeros tratan de consolarle asegurando que es un jugador muy importante para el equipo, pero Ronnie no las tiene todas consigo y menos tras la confirmación pública de intenciones que hizo el entrenador el pasado jueves cuando les puso a Deco y a él en el equipo de los suplentes durante el entrenamiento.
No hay duda de que la situación de Ronaldinho puede tomar un cariz sorprendente si finalmente Rijkaard decide dejarlo en el banquillo. Se trata de una apuesta arriesgada que puede traer consecuencias a muy corto plazo. La primera y más inmediata, a priori, sería la posibilidad de que el brasileño decidiera abandonar el club de forma unilateral. No hay que olvidar que descartar a un jugador como Ronnie en uno de los partidos más importantes y trascendentales de la temporada sería una humillación en toda regla y podría traer consecuencias insospechadas. Y es que no hay que olvidar que quien robaría la titularidad a Ronaldinho sería un jovencito llamado Giovani Dos Santos para mayor escarnio.
Nadie se atreve a asegurar a día de hoy qué pasará con Ronaldinho, pero está claro que el derby puede marcar su futuro de una forma inapelable según el curso que tomen los acontecimientos.
Quien también tiene su titularidad en el alero es el internacional portugués Deco. Sin embargo, en su caso no se le puede negar profesionalidad y exigencia ya que ayer realizó un entrenamiento intenso y lleno de fuerza. Su nombre también circula entre los candidatos a las suplencia. En su caso sería el islandés Eidur Gudjohnsen quien ocupara su plaza tras su excelente rendimiento en los últimos partidos. Deco no forzaría la situación como Ronaldinho si al final es suplente, pero evidentemente también tendría claro a qué atenerse de cara al futuro.
Via | sport.es