Ronaldinho, Campeón Mundial en 2002 y rey total del fútbol en 2006, previo al fracaso de Brasil en Alemania, pensaba viajar a Sudáfrica 2010 para redimirse y reavivar a aquel enganche mágico que deslumbró en Barcelona (2003-2008), pero Dunga le cortó las piernas.
Ronaldinho, Campeón Mundial en 2002 y rey total del fútbol en 2006, previo al fracaso de Brasil en Alemania, pensaba viajar a Sudáfrica 2010 para redimirse y reavivar a aquel enganche mágico que deslumbró en Barcelona (2003-2008), pero Dunga le cortó las piernas.
Esa frase legendaria de Maradona se ajusta a algo que para Dinho era indispensable para relanzar su carrera de divo del fútbol.

"Tienes que ver a los jugadores por lo que hacen en la selección. El jugador en un club y en la selección no es el mismo", justificó Dunga para la no convocatoria de algunos pesos pesados como Adriano, Alexandre Pato, Diego y el propio Ronaldinho, al que colocó como líder para los Juegos de Pekín-2008, torneo en el que la estrella no rindió.
Ronaldinho indicó a la prensa italiana que se esforzó "mucho" en el Milan, club que lo rescató del desencanto con la afición azulgrana, para poder estar en Sudáfrica, aunque su mentalidad ganadora ya lo hace pensar que el Mundial de Brasil 2014: "Ahí quiero estar".
En Milan ha recobrado "la confianza, el entusiasmo y la alegría de jugar", algo que parecía imposible perder después de su bajón de forma tras consagrarse en Campeón de Europa con el Barça y que lo reconocieran con el Balón de Oro y el FIFA World Player en 2005.
Siempre crack
Nacido en 1980 en Porto Alegre, Ronaldinho ya pintaba para supercrack desde su infancia deleitando en torneos juveniles de futbol sala. Fue firmado a muy temprana edad por el Gremio de su ciudad y luego maravillaría en el Mundial Sub-17 de Egipto, que Brasil ganó y en el que fue nombrado como mejor jugador del torneo.
"Aquella final contra Ghana es mi mejor partido porque entonces Gremio me vio capaz de jugar en el primer equipo", recuerda Ronnie.
Luego se marchó al París SG en un traspaso polémico en el que Gremio no había dado su aprovación y por el cual el PSG tuvo que pagar 5 millones de euros de multa. Tras esa "escala técnica" en Francia, viajo a Barcelona donde se consagró tras cinco años de gambetas, dos Ligas Españolas conquistadas, una Champions y dos Supercopas de España conquistadas. Era una época de pura alegría.
La carrera de Dinho cambió a partir del Mundial de Alemania-2006, donde fracasó al igual que su selección, superfavorita eliminada en cuartos por Francia en un magistral partido de Zidane (1-0). Su sonrisa dientona y su saludo surfer empezaron a verse menos, había perdido forma y sus gambetas ya no funcionaban tan bien.
La derrota ante Francia en Alemania, los rumores de peleas internas en el Barcelona y los rumores y escándalos de fiestas clandestinas, lo llevaron a terminar el romance con los azulgranas. Transferido al Milan, trató de retomar su nivel pero, pese a tener algunos destellos de su magia, su nivel no fue suficiente para llegar a una selección en la que el talento abunda por montones, lo que derivó en su marginación del Mundial de Sudáfrica-2010, una cita que le habría dado posibilidades de redimirse con la historia grande del fútbol, pero que no fue.