Jaime Martínez, lista en mano, escoge los -caramelos- que le hacen falta para llenar su cartilla mundialista.
Quizás no existe una campaña de publicidad más entusiasta y fiel al Mundial de Fútbol a través de los años —pasando por encima de comerciales de televisión y avisos impresos—que la emprendida por el tradicional álbum del grupo
Panini, líder internacional en el sector de
cromos futboleros o caramelos, como también se les llama. A estas alturas no podría concebirse el espectáculo deportivo más importante del mundo sin su correspondiente edición Panini.

No se tiene claridad acerca de cuál fue el primer álbum publicado por esta editorial italiana, pero un vendedor y fanático de estos cromos, Alfonso Toscano, en su puesto de la calle 37 con carrera 43, asegura que de niño alcanzó a ver el álbum con las estrellas del Mundial de México 70, que ganaría la gloriosa escuadra brasilera de esa época.
Toscano es popular en el underground de esta afición, puesto que ofrece los famosos caramelitos difíciles. Este año, Ronaldinho —quien paradójicamente no fue convocado en la selección de Brasil— es el más buscado por los gomosos, y su precio ronda alrededor de los 5 mil pesos (sí, una imagen de papel con adhesivo).
En esta categoría de los más codiciados también entran astros como Cristiano Ronaldo y Peter Crouch; los escudos de los 32 equipos clasificados, con su clásica impresión metalizada, también son perseguidos con afán. Caramelitos estándar cuestan 300 pesos, y van subiendo de valor dependiendo de su demanda.
Como saben los que están familiarizados con el tema, la retención de
cromos difíciles por los vendedores y la obtención de algunos por parte de los compradores crea una red de usura y especulación —aunque totalmente inofensiva—, tan parecida a las boletas de final de Junior en el campeonato. El mismo Toscano dice que ofrece la mercancía difícil más barata que sus colegas del Norte: algunas voces dicen que en ese sector, el cromo de Ronaldinho cuesta 20 mil pesos.
Toscano exhibe un álbum lleno, el cual tiene un precio de 240 mil pesos. Indica que previamente había vendido uno en 200 mil, pero asegura que es una verdadera ganga: "vea, si usted se pone a comprar por sobre (cuesta 1.000 pesos y traen 5 cromos) le sale entre 260 y 300 mil pesos", dice.
Las inmediaciones del parque Surí Salcedo están rodeadas del negocio Panini. Llegan a comprar por igual jóvenes y adultos: ésos que no permitieron que se desvaneciera la pasión por los
cromos mundialistas. Jaime Martínez, un ejecutivo cercano a los 40, regatea sentado en un bordillo con un vendedor llamado Jilson Pacheco. Compra algunos escudos y fotos de equipos, y tacha números en una lista.
"Tomé conciencia del fútbol en el Mundial de Argentina 78, pero fue en España 82 cuando empecé a comprar los Panini. Éste que lleno ahora es de mi hijo", dice, aunque no es claro saber si el verdadero interesado es su retoño o él mismo.
Finalizado el Mundial, los álbumes de Panini son un referente para recordar los astros del fútbol que dejaron sudor, lágrimas, piel y alma en las canchas. Por eso, algunos coleccionistas no bajan de 500 mil pesos el de México 86, donde un genial Maradona conseguiría los laureles de la fama y la gloria eterna.