Ronaldinho Gaucho enchufado

Publicado el sábado, 05 de febrero de 2011 en El Jugador - 107125 visitas

Rodeado de un aura sobrenatural, elevado a la categoría de capitán de buenas a primeras, Ronaldinho ya ejerce en el Fla. Y es el de siempre

Ronaldinho Gaucho debutó por fin. Y a todos aquellos que esperasen fanfarrias futbolísticas, la aparición del crack (aún mantiene esta consideración) les debió saber a muy poco, por no decir a nada. El Flamengo sudó sangre para derrotar (1-0) al correoso e inexpresivo Nova Iguaçú, en el Campeonato Carioca, con un gol en el minuto 85. Un gol, por cierto, en el que él no tuvo absolutamente nada que ver.

Con destellos de magia Ronaldinho gana su primer partido con el Flamengo Ronaldinho hizo de Ronaldinho. No fue aquel jugador que sacó al barcelonismo de la travesía del desierto, sino que, como era previsible, se asemejó más al de su última etapa en el Camp Nou y al que pasó con más pena que gloria por Milán. Buscó con insistencia el gol, en todos los balones parados habidos y por haber, y ofreció destellos puntuales y aislados, en asistencias, más pirotécnicas que efectivas. Eso sí, no se le puede achacar ni pasotismo, ni falta de implicación. Corrió (4,9 km en la primera parte), luchó con ahínco en todos los balones divididos y se le vio siempre enchufado.

El problema está es que no da para más. "La magia de uno no se apaga, pero hay momentos en que brilla más y en otros menos. Sé la responsabilidad que tengo en el Flamengo y lo que todo el mundo me va pedir", se justificó. La prensa local habla de debut "tímido" y "por debajo de las expectativas".

Otra cuestión diferente a la deportiva es la social. En este sentido, el éxito es incontestable. "El efecto Ronaldinho" tuvo una repercusión auténticamente brutal. Río de Janeiro se detuvo literalmente para verlo por primera vistiendo "el manto sagrado". La afición que abarrotó el estadio Joao Havelange, creó la atmósfera de las grandes noches y, absolutamente entregada, presentó pleitesía a su nuevo monarca.

La escenografía fue perfecta. Empezando por el mosaico y la entrega a Ronaldinho del brazalete de capitán, en el círculo central, antes del sorteo de campos. El debut con la 10 de Zico tuvo la pompa que un día histórico como ése se merecía. Y, claro, el jugador, se emocionó.

"Lucharé para que cada partido sea una fiesta, este es un día que no voy a olvidar nunca, he vivido una de las mayores emociones de mi vida y me siento feliz. Ha sido un estreno perfecto, porque lo importante es que el equipo ganó", explicó el ex blaugrana con la voz entrecortada. "Todo el mundo lleva un poco del Flamengo en su interior, y mi parte ya ha aflorado, he tenido una recepción, por parte de los compañeros y de la afición, fuera de lo normal", añadió.

Ronaldinho reconoció que está falto de ritmo y que acusó, en los 90 mintuos que estuvo en campo, el mes y medio de inactividad. "Tenemos que ir ahora paso a paso", dijo. Veremos hasta donde llega el siguiente. Aunque Ronaldinho sólo mostró en cuentagotas su calidad, ya fue suficiente para satisfacer las expectativas de los aficionados flamenguistas. Varias encuestas en medios online indicaban ayer que casi el 90% de la "torcida" se muestra convencida que los destellos de calidad ofrecidos en su debut son un indicio que Ronnie acabará brillando con la camiseta rubronegra. Su próximo examen es domingo ante el Boavista, pero hay la posibilidad que Luxemburgo lo reserve y decida aumentar la carga física en los entrenos.

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